Puede que hayas notado que tu bebé está estreñido. Es probable que veas cómo le cuesta expulsar las heces. Este problema suele ser habitual durante los primeros meses de vida. Piensa que su sistema digestivo todavía no está acostumbrado a la alimentación y que por tanto es muy sensible a los alimentos que va tomando.

Aunque los más adecuado en este caso es consultar al pediatra, existen una serie de causas que pueden estar detrás del estreñimiento de tu bebé. Desde Cojines Lactancia vamos a ofrecerte un repaso por ellas y a darte consejos para que puedas evitarlas.

Mi bebé está estreñido. Causas principales

Si tiene dificultades para evacuar

La dificultad de evacuación es una de las principales causas por las que tu bebé puede estar estreñido. Y suele ser bastante frecuente ya que los músculos asociados a la expulsión de las heces todavía no están completamente desarrollados en el bebé. Esto sucede porque la relajación del esfínter del ano aún no se encuentra bien coordinada con los movimientos del intestino.

Por este motivo muchos papás pueden observar con preocupación cómo su retoño se pone muy rojo cada vez que intenta defecar. Muchos niños levantan las piernas para poder evacuar con más facilidad.

Sin embargo, aunque a nuestro bebé le cueste evacuar, si la deposición es blandita no estará estreñido. En estos casos nuestro bebé está todavía aprendiendo a coordinar el esfínter del ano y los movimientos intestinales. No obstante, si notas que tu bebé tiene dificultades para evacuar, esté o no esté estreñido, estos consejos pueden serte muy útiles.

  • Flexiona sus piernas sobre el abdomen. Una manera de ayudar a que la evacuación sea más sencillas es flexionar sus piernas sobre el abdomen. De esta manera les resultará menos complicado expulsar las heces.
  • Ofrecerles un punto de apoyo para que puedan permanecer de cuclillas. ¿Has pensado alguna vez lo difícil que resulta defecar tumbado? Es probable que si has estado hospitalizado y sin poder moverte de la cama durante un tiempo prolongado te hayas tenido que enfrentar a esta situación. Pues bien, los bebés tienen que hacerlo cada día. Y defecar sin apoyo es muy difícil. SI a esto le sumas que todavía están aprendiendo a controlar el esfínter del ano, todo se complica mucho más. Una recomendación que te resultará muy útil es sujetar a tu pequeño de las axilas para que pueda posicionar los pies en el suelo y colocarse de cuclillas. Esta posición es la más natural para evacuar y le servirá sin duda para expulsar las heces sin mayores problemas.
  • Usar la punta de un termómetro, de un supositorio de glicerina o similar. Puedes ayudar a tu bebé si está estreñido estimulando el esfínter del ano. Para ello puedes hacerlo introduciendo un poquito tu dedo meñique en el ano. O bien la punta de un termómetro o de un supositorio de glicerina. Este truco es adecuado únicamente en contadas ocasiones. Piensa que si le ayudas a estimular el ano cada vez que tenga que defecar no podrá hacerlo por sí solo ni controlar este movimiento.

Si evacúa con poca frecuencia

Que evacúe con poca frecuencia no tiene porqué implicar que tu bebé está estreñido. De hecho la alimentación que recibe durante los primeros meses de vida está directamente relacionada con la frecuencia de las deposiciones. A esto tienes que sumarle su propia naturaleza. Es decir, que hay niños que defecan con menos frecuencia y otros con más.

Muchos bebés, cuando comienzan con la lactancia materna evacúan tras cada toma. Aproximadamente entre 6 y 7 veces. Otros, sin embargo, hacen un par de deposiciones al día de mayor abundancia.

Lo habitual es que conforme crecen sus disposiciones se vayan regulando y reduciendo. En general pasado un mes y medio lo normal es que defequen una o dos veces al día. Otros bebés pueden tardar en evacuar hasta 3 o 4 días y ser completamente normal. Esto va ligado a lo que comentábamos de la naturaleza del bebé. En estos casos, si el bebé defeca sin dificultad y con una consistencia blanda, no estará estreñido.

No obstante hay ciertas cosas en las que es recomendable que te fijes para asegurarte de que tu bebé no está estreñido:

  • Si está recibiendo lactancia materna puede que no esté alimentándose adecuadamente. Por norma general los bebés que reciben lactancia materna suelen tener deposiciones abundantes. Sin embargo los primeros días de vida la mamá tiene que aprender a darle el pecho. Si pasados 3 días de su nacimiento el bebé no está defecando, lo más seguro es que se deba a que no está siendo bien alimentado. Y no a un proceso de estreñimiento. Asegúrate de que estás dándole bien las tomas y de que recibe la alimentación necesaria para seguir creciendo.
  • Si está recibiendo lactancia artificial… En estos casos es normal que los bebés evacúen con menos frecuencia. Los bebés que reciben lactancia artificial suelen evacuar como mucho 2 veces al día e incluso tener intervalos de 1 o 2 días en los que no defecan. Si cuando evacúa sus heces no son muy duras y no tiene grandes problemas para expulsarlas, entonces no te preocupes. Es su ritmo natural.

Si sus heces son duras

Sin duda las heces duras son un claro indicativo de que tu bebé está estreñido. Y es un problema que ha de ser tratado de inmediato por el pediatra. De esta manera se evitará que el estreñimiento en nuestro retoño se convierta en algo crónico o que pueda repercutir en otros problemas. Piensa que las heces se hacen más y más duras cuando permanecen en el colon más tiempo del necesario. Y cuanto más duras son, más difícil resulta evacuarlas.

Si el bebé siente dolor cada vez que expulsa las heces lo más normal es que comience a retenerlas de manera involuntaria. De tal modo que al final cada vez sus heces serán más duras y sus deposiciones más dolorosas e infrecuentes.

En los casos más extremos el bebé solo evacuará cuando no tenga otro remedio y con grandes gritos de dolor. Sin embargo en estos casos no se defeca todo lo que retiene en el colon, por lo que la siguiente deposición será todavía más dolorosa. Es probable que llegue a desgarrar las mucosas del ano y provocar fisuras anales.

Entre las principales soluciones para este problema destacan las siguientes:

  • Añadir más agua al biberón. Las heces duras suelen ir más asociadas a la lactancia artificial. Una forma de evitarla es añadirle más agua al biberón. De esta manera el bebé estará más hidratado y el organismo no necesitará absorber el agua de las heces. En estos casos se recomienda que el biberón se prepare con 35 ml de agua en vez de con 30 ml por cada medida de leche. La lactancia materna no suele dar este problema porque la leche inicial del pecho es más líquida. De este modo, si necesitan hidratarse más solicitarán más leche. De ahí la importancia de la lactancia bajo demanda.
  • Leches artificiales anti-estreñimiento. Uno de los principales problemas de la leche artificial es que forma “jabones cálcicos” que endurecen las heces. Los laboratorios están en continua búsqueda de otras mezclas que eviten este problema. Las leches artificiales anti-estreñimiento son una de las soluciones.
  • Zumo de naranja. Aunque en teoría los bebés no deben de tomar nada más que leche durante los primeros 4 meses de vida, el zumo de naranja suele ser un remedio estupendo. Se aconseja suministrarlo con pulpa, pues seguramente este zumo sirve para soltar la tripa de nuestro bebé porque le irrita un poco el intestino. Con la pulpa no sufrirá ardores ni problemas. Sin embargo, es mejor que antes de aplicar este remedio consultes con tu pediatra.

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