En busca del segundo hijo. Un gran regalo familiar

Ahora que llegan las fiestas los papás no dejan de pensar en el nuevo año y lo que este puede deparar. Y muchos de ellos se plantean la posibilidad de darle un hermanito o hermanita a su retoño. Ir en busca del segundo hijo es un gran regalo familiar. Sin embargo de trata de un paso muy importante que no hay que tomarse a la ligera. Es necesario disponer de una relación afectiva sana en la pareja y con nuestro primogénito antes de embarcarnos en un nuevo embarazo.

Desde Cojines Lactancia queremos ofreceros algunos consejos y desmontar ciertos mitos sobre esta búsqueda del segundo hijo. Si quieres saber más sobre este tema, no dejes de leer el siguiente artículo. ¡Comencemos!

En busca del segundo hijo, ¿qué debes saber?

  • No os durmáis en los laureles. Tener un segundo hijo no es ni remotamente parecido a dar a luz al primero. El embarazo probablemente sea distinto, igual que el parto, y la situación familiar ya ha cambiado. Una vez más deberemos de estar atentos y prepararnos para mover todos nuestros recursos de cara a esta nueva concepción. Recordad que si vais a por el segundo hijo significa que ya habéis tenido uno. Por tanto no podréis tener un postparto y una lactancia tan plena como en la primera ocasión. Otro niño depende de vosotros y debéis de prestar atención a vuestros dos angelitos. En esta ocasión no nos servirá desentender todo lo que sucede a nuestro alrededor y ocuparnos únicamente de nuestro bebé. Ahora otra personita depende de nosotros y no podemos desentendernos de él. Nuestro primer hijo va a seguir necesitando cariño y atenciones. Sobre todo si es muy pequeño y aún no se vale por sí mismo en algunos aspectos. La madre sin duda será la que más note el cambio. No solo a nivel físico sino porque el hermano mayor seguirá requiriendo tanta atención como siempre. Y deberemos de ocuparnos también de un recién nacido y lo que implica (largas noches sin dormir, tomas cada pocas horas… etcétera). Tener un segundo hijo es la oportunidad perfecta para aprender a mantener tanto las necesidades como los deseos al mismo nivel.
  • Hablad con vuestro hijo actual. Uno de los mayores errores que cometemos cuando se busca un segundo hijo es no contar en esta decisión con la opinión del actual. Sobre todo si se trata de un niño pequeño. Por norma general si tiene menos de seis años le costará entender lo que es un bebé. Esto no quiere decir que si no quiere un hermano dejéis de intentarlo. Pero si esto sucede es que vuestro hijo no está preparado. Para que el cambio sea algo positivo para él es importante que psicológicamente acompañéis a vuestro primogénito en este nuevo viaje. Pensad que sois una familia y que debéis de actuar como tal. Nuestro consejo es que seáis completamente sinceros con vuestro retoño y le expliquéis la situación. Él se dará cuenta rápidamente de que algo está cambiando. Sobre todo cuando mamá comience a tener la barriga mucho más grande y no pueda prestarle tanta atención como antes. Tampoco es ajeno a las conversaciones que se desarrollan a su alrededor ni a la energía que transmitís. Aunque todavía sea pequeño no significa que no se entere de los cambios que surgen a su alrededor. Lo mejor es que desde el primer momento vuestro hijo forme parte de este nuevo milagro y lo comprenda. No hay que forzar las conversaciones sobre el tema pero tampoco evitarlas cuando comience a mostrar interés y a tener dudas sobre el proceso. De este modo le resultará mucho más fácil adaptarse a la situación y a la llegada de un nuevo miembro a la unidad familiar. No le obliguéis a que comparta con vosotros los mismos sentimientos. Sea pequeño o mayor tiene sus propia forma de pensar y tendrá que adaptarse al cambio como su carácter se lo permita. Habrá niños que se entusiasmen con la idea y otros a los que les cueste más comprenderlo. Nadie siente las cosas de igual modo y tampoco tiene por qué ser así.
  • Los nuevos sentimientos. Siempre se cree que la llegada del nuevo bebé va a afectar exclusivamente al hermano mayor. Que este sentirá celos y puede que rechazo al pequeño. Sin embargo esto no es así. La relación familiar cambia para todos los miembros. Tanto para los padres como para el hijo. Es normal que con el nuevo bebé surjan sensaciones que no sabíamos que aparecerían. Por ejemplo mamá se puede sentir impotente por no dar más de sí. Papá puede sentirse rechazado y abandonado y comenzar a tener celos. Puede que el nuevo bebé sea el que siente celos del mayor y puede que el hermano mayor no se vea afectado y se divierta como siempre con sus juguetes y su forma de ver el mundo. Los sentimientos negativos pueden aflorar en un momento dado. Pero no hay que preocuparse ni darles más importancia de la necesaria. Poco a poco todos los miembros de la familia se irán adaptando y aceptando que ahora son uno más.
  • No olvidéis que ya tenéis experiencia en esto de la paternidad. A diferencia de lo que pasó con vuestro primer retoño, en esta ocasión jugáis con ventaja: ya tenéis experiencia en la paternidad y estáis preparados y organizados. Cosa que no pasaba con el primero. Mientras que con vuestro primer hijo aprendisteis lo que era ser padres, con el segundo podréis aplicar todo lo que habéis aprendido para que la experiencia resulte mucho más sencilla. Económicamente también os saldrá mejor puesto que ya sabéis qué cosas necesitáis y cuáles no para la crianza. Además podréis reutilizar todos esos elementos que ya usasteis con vuestro primer hijo. Desde la bañera al carrito, pasando por los juguetes e incluso la ropa de embarazada. Otra de las ventajas de esta experiencia es que ya sabéis manejaros bien tanto con ayuda como sin ella. Además sabéis con qué personas contar y con cuáles no en caso de necesidad. Encima ya conocéis al dedillo todo lo que vuestra ciudad ofrece para el mundo infantil. Desde las guarderías más punteras pasando por el ocio infantil de nuestro barrio. Igualmente ya no sentiréis tanto miedo ante el llanto de vuestro bebé y sabréis cuándo tiene hambre, cuándo se encuentra mal o cuándo hay que cambiarle. Vuestro pediatra ya os conoce y vosotros a él. Todo esto suma a vuestro favor.
  • No existe un momento ideal para ir a por el segundo. Por mucho que oigáis información al respecto, lo cierto es que no hay un momento clave para lanzarse a esta aventura. Lo más recomendable es hacerlo cuando la situación familiar está más equilibrada. Si el vínculo entre los tres miembros de la familia ha ido creciendo de forma sana y natural, lo normal es que a partir del segundo año el hijo mayor dependa menos de la madre. Desde ese momento mamá no es el único elemento de su vida y hay muchos otros miembros de la familia que son muy importantes para él. Papá es sin duda uno de ellos y los abuelos puede que también. Pero, ojo, esto no quiere decir que no podáis embarcaros en la búsqueda del segundo hijo cuando el primero todavía es un bebé. Muchos padres prefieren criar a dos a la vez que luego comenzar con el mismo trabajo más tarde. Otros, sin embargo, prefieren disfrutar de la infancia del primero al máximo e ir a por el segundo cuando el mayor ya ha crecido algo. Todas las opciones son buenas.

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