Sin duda uno de los temas más complicados para los padres primerizos es saber cómo bañar al bebé. Muchos padres tienen miedo de terminar haciendo daño a su chiquitín o incluso de ahogarlo. Este miedo tan natural nacido del desconocimiento nos ha llevado a redactar el siguiente artículo para que aprendas cómo bañar a tu bebé y ya no tengas más miedo. Si quieres aprender todo lo necesario, sigue leyendo.

Paso a paso para bañar tu bebé

Paso 1. El bebé nunca puede quedarse solo

Este es el mejor consejo que podemos darte para empezar. Nunca dejes a tu bebé solo durante el baño. En ningún momento puede permanecer solo en la bañera porque las consecuencias pueden ser desastrosas. Piensa que los bebés se mueven mucho y pueden terminar ahogándose si les pierdes de vista unos pocos minutos. ¡La seguridad ante todo!

Paso 2. La frecuencia del baño

¿Debo bañar a mi bebé todos los días? Esta es una de las dudas más frecuentes que surgen entre los padres primerizos. Y las respuestas son variadas.

  • En términos de limpieza no es necesario. Si nos fijamos estrictamente en el tema de la limpieza, sería suficiente con bañar al bebé una o dos veces por semana. Piensa que hasta que no empiezan a gatear realmente no se manchan tanto. Si te decantas por bañarle una o dos veces por semana has de asegurarte de limpiar a diario las manos, la cara, los pliegues de la piel y el área genital.
  • Es una buena técnica para relajar al bebé antes de dormir. Sin embargo en nuestro país es común que los bebés se bañen a diario. Los padres convierten el baño en una rutina cada noche no solamente por tema de higiene sino por tranquilizar al bebé. Está demostrado que después de un buen baño calentito nuestros chiquitines duermen mucho mejor y más horas de tirón. Si te decantas por bañarle todos los días no pasa nada, pero asegúrate de usar un jabón especial que no dañe su delicada piel. También si lo prefieres puedes intercalar el baño únicamente con agua y el baño con jabón.
  • Nunca hay que bañarle antes de que se caiga el cordón umbilical. Eso sí, te aconsejamos que hasta que el cordón umbilical no se desprende por completo no sumerjas al pequeño en una bañera. Durante estos primeros días es mejor que limpiar al bebé con una esponja húmeda. Así evitarás infecciones y el cordón umbilical cicatrizará muy bien.

Paso 3. Hacerse con la bañera adecuada

Bañar a tu bebé durante los primeros meses no resulta nada sencillo si intentas hacerlo en la bañera. Aquí notarás que pierdes con facilidad el control sobre el chiquitín a no ser que te metas con él en la bañera. Por este motivo se recomienda comprar para los primeros meses una bañerita para bebés. De esta manera tanto papá como mamá podrán tener acceso al bebé por todos los flancos. Hay personas, sin embargo, que se apañan estupendamente bañando al bebé en la pila de la cocina. Ojo con este método. La pila ha de estar impoluta en ese caso.

Paso 4. Tener a mano todo el material

Si quieres que bañar a tu bebé sea una experiencia agradable te recomendamos que antes de comenzar el baño tengas a mano todo lo que vas a necesitar. Coloca cada cosa en su sitio y todo será coser y cantar. Los bártulos que vas a necesitar serán los siguientes:

  • Jabón y esponja para el baño. Recuerda hacerte con un jabón especial para bebés. La piel de nuestros retoños es muy delicada y se puede irritar con un jabón demasiado fuerte. Igual sucede con la esponja. Tienes esponjas especiales para ellos muy suaves y agradables al tacto.
  • Déjala ya preparada y cerquita de donde estás. Puedes dejarla extendida en el cambiador o en la superficie que uses para envolverlo si quieres llevarlo directamente mojado hasta allí. Si prefieres envolverlo nada más salir del agua, colócala cerca de la bañera.
  • Pañal limpio. Si lo colocas cerquita de la toalla tardarás muy poquito tiempo en ponérselo.
  • Por supuesto la ropa también tiene que quedar a mano. Una vez esté sequito podrás ir colocándosela rápidamente para que no se quede frío. No obstante, asegúrate siempre de que la temperatura del cuarto es la correcta para que, aunque nuestro bebé esté desnudo, no pase frío.

Paso 5. Regula la temperatura del agua y la cantidad

Para que el baño resulte estupendo la temperatura media a la que ha de estar el agua es de 32º centígrados. Ni muy frío ni muy caliente. De esta manera nuestro chiquitín no notará una fuerte sensación térmica y se encontrará fenomenal.

Al igual que haces cuando llenas la bañera para ti, no llenes la del bebé hasta los topes. Recuerda que ha de estar cubierto pero que no queremos ponerle a bucear. Además no olvides que en cuanto entre en el agua esta subirá un poquito. Es suficiente con que, en total, cubras hasta su pecho.

Paso 6. Sumérgelo poco a poco

Desviste a tu bebé en la habitación en la que vas a bañarlo y llévalo hasta su bañerita con cuidado. Has de ir sumergiéndole en el agua poquito a poquito. Una buena manera de hacerlo es la siguiente:

  • Usa ambas manos para sostener a tu bebé. Has de ir metiendo al bebé en el agua poquito a poquito. De esta manera se irá acostumbrando a la temperatura. Una forma sencilla de sostenerlo es como si estuvieras enseñándolo o se lo fueras a pasar a otra persona. Utiliza una de tus manos para sujetarlo por la cabeza y los hombros y la otra para agarrarle por el culete y las piernas.
  • Mantenle siempre agarrado por arriba. La mano de la cabeza ha de estar siempre sujetando al bebé. Recuerda que nuestros chiquitines tienen muy poca fuerza en el cuello durante los primeros meses y no son capaces de sostener la cabeza. Además, si mantienes esta mano bajo sus hombros y sosteniendo su cabecita, no solo controlarás su postura, sino que lo tendrás agarradito y seguro. Piensa que nuestros pequeñines son muy resbaladizos en cuanto los enjabonamos, así que ¡toda precaución es poca!
  • La otra mano te servirá para enjabonarle. Una vez que esté dentro de la bañera ya puedes soltarle el culete y usar esta mano para utilizar la esponja y lavarle. Usa esta mano para acariciarle, para ir echándole agua y para disfrutar de su compañía. La otra es la mano de seguridad.
  • Usa la mano para bañarle cuando sea muy pequeñito. Durante las primeras semanas e incluso meses, es mejor que laves a tu pequeñín con las manos. Su piel es todavía muy delicada para el contacto con la esponja. Además, si lo lavas con las manos tendrás mayor control sobre las áreas que vas enjabonando y limpiando. Empieza de arriba abajo y de adelante a atrás.
  • Usa una toalla húmeda para lavar los ojitos y la cara. Asegúrate de que sea cien por cien algodón y de pasársela con mucho cuidado. Si notas que sus ojos o nariz tienen ciertas secreciones, humedece un poquito más la punta de la toalla y retíraselas con ella. Ve ablandándolas poco a poco para que no le haga daño. Al terminar acláralo con cuidado.

Paso 7. El secado

No es necesario que tengas al bebé sumergido en la bañera más de tres minutos. Pasado este tiempo tendrás que sacarlo. Usa la misma postura que utilizaste para meterle en el agua. Si quieres envolverlo en la toalla nada más sacarlo, antes de coger al bebé con ambas manos coloca la toalla bajo tu barbilla. Así podrás arroparlo muy rápidamente.

Es muy importante que seques con sumo cuidado a tu bebé. No restriegues la toalla, simplemente vete dando pequeños toquecitos suaves. Ten especial cuidado en secar todos sus pliegues. Cuando no lo hacemos correctamente es cuando se les irrita la piel.

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