¿Sabías que la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha especificado que la mujer que va a dar a luz debe de tener completa libertad para elegir la postura que prefiera? Pues así es.

Si estás embaraza estamos seguros de que ya has investigado un poco sobre el tema. Sin embargo puede que todavía no te hayas decantado por un método u otro y aún tengas ciertas dudas. Desde Cojines Lactancia queremos ofrecerte un listado con las posturas más utilizadas para dar a luz. Y también queremos que conozcas sus ventajas y sus inconvenientes. Esperamos que te sirva de ayuda para elegir la más adecuada para ti. Durante esta semana y la próxima vamos a estudiar las siguientes posturas para dar a luz:

  • Dar a luz en posición horizontal
  • Dar a luz de pie
  • Dar a luz de cuclillas
  • Dar a luz en el agua
  • Parir sentada
  • Dar a luz a cuatro patas
  • Dar a luz de lado

Posturas para dar a luz: ¿cuál elegir?

Dar a luz en posición horizontal

Esta postura es la que se usa de forma habitual en los hospitales. Se conoce también como posición decúbito supino. En este caso la mujer tiene las piernas completamente flexionadas sobre los estribos y se encuentra tumbada. Por desgracia no dispone de un apoyo para los para empujar con facilidad.

Entre las ventajas de esta postura destacan las siguientes:

  • Menor riesgo de padecer hemorragias. Esta es sin duda la postura en la que se concentra el menor riesgo de hemorragias en las mujeres. Si se trata de un parto complicado donde el médico ha de usar instrumentos para sacar al bebé, es la posición más fácil para que él pueda acceder.
  • Amplitud pélvica. Cuanto más se flexionan las piernas más se amplía el canal de parto y mayor facilidad tiene el bebé para salir. Sin embargo la salida pélvica se reduce porque en esta posición el útero la comprime. Esto dificulta la salida del bebé.

Sin duda es la posición más ventajosa para el médico y para partos de alta complicación y con elevado niel instrumental. Sin embargo tiene muchas desventajas para las mujeres.

  • No pueden empujar correctamente. Tienen que empujar contra la gravedad y sin ningún apoyo en los pies. Lo cual dificulta mucho el proceso. Es ideal para el médico pero la mujer no puede prácticamente ayudar en la expulsión. De ahí que se conozca también como postura ginecológica.
  • Contracciones con poca intensidad. En esta postura las contracciones no resultan naturales y su intensidad se reduce. Esto hace que el parto se pueda alargar muchas más horas y que haya mayor sufrimiento fetal. Esto sucede porque el oxígeno llega con más dificultad al bebé.
  • Mayor número de episiotomías. Sin duda esta es la postura que más desgarros perineales tiene puesto que la fuerza se concentra en esta zona.
  • Produce más dolor en la mujer. Aunque la mujer permanece tumbada, no es una posición nada natural para ella y no resulta cómodo tener las piernas al aire y sin poder hacer fuerza con los pies.

Dar a luz de pie

Esta es una de las posturas que puedes utilizar para traer al mundo a tu chiquitín. Para llevarla a cabo:

  • Apóyate en la pared. Es conveniente que te sitúes apoyada en una pared y que abras las piernas ligeramente. Será más fácil si la apertura de las piernas supera un poco el ancho de tus caderas.
  • Flexionar las rodillas. Además debes de tener las rodillas un poco flexionadas para poder hacer fuerza a la hora de empujar.

Esta postura tiene muchas ventajas que pueden interesarte. Por ejemplo:

  • Mayor capacidad de empuje. Al tener los pies apoyados sobre el suelo tienes más capacidad de empuje.
  • Movimientos más ágiles. Esta postura permite a las mujeres tener mayor agilidad a la hora de moverse. Además el feto se coloca mucho mejor al parir de pie.
  • Nacimiento más seguro para el bebé. En esta posición las contracciones del útero son mucho más vigorosas. Lo que permite que la expulsión sea más sencilla y el feto y tú sufráis menos. Además la oxigenación fetal se superior y no suele necesitarse tanta sedación ni analgésicos para poder llevarla a cabo.

Sin embargo no es oro todo lo que reluce. Entre los principales inconvenientes que pueden darse en esta postura está el aumento de hemorragias en medio del parto y durante el posparto. Además es complicado que la mujer pueda mantener esta postura durante todo el parto sin cansarse.

Dar a luz de cuclillas

Una variación similar a la de parir de pie. En este caso, sin embargo, el apoyo de la mujer es con las manos y los pies. Con ellas ha de agarrarse para aguantar la posición durante más tiempo. Es parecida a la posición que tenemos cuando hacemos pis en el campo. Las piernas permanecen bien abiertas y separadas. Y hay que intentar tener los pies y las rodillas alineadas. En esta postura se puede rotar la cadera para expulsar mejor al bebé.

Entre las ventajas de esta postura se pueden destacar las siguientes:

  • Es la postura que mayor apertura pélvica ofrece. Por este motivo el bebé rota sin problemas para adquirir la posición adecuada.
  • Es más fácil expulsar en esta posición por lo que la mujer empuja con destreza. Gracias a ello se evitan los desgarros perineales.
  • Suele recomendarse en partos con cierta complicación. Como por ejemplo aquellos que son muy largos.

Entre los inconvenientes de esta postura uno de los más graves es que el médico que atienda a la parturienta no sepa cómo trabajar con esta postura. Si no sabe llevar un parto de cuclillas puede resultar peligroso tanto para la madre como para el bebé. Además la mujer necesita de ayuda para poder permanecer durante todo el parto en esta posición.

Dar a luz en el agua

Parir en el agua parece que se ha puesto muy de moda durante los últimos años. En esta postura la mujer ha de permanecer en una bañera. Pero no es necesario que se encuentre todo el tiempo dentro de ella. Puede salir y entrar cuando quiera.

Por norma general parir en el agua no se hace durante todo el proceso. Muchos expertos prefieren utilizar la bañera para que la mujer la use durante el periodo de dilatación y que luego, durante la expulsión, se combinen otras técnicas. Esta postura comenzó a hacerse famosa en los 70 y ahora ha vuelto con mucha fuerza. Se ha hablado mucho sobre las ventajas y los inconvenientes de dar a luz en el agua. Aquí tienes reflejados algunos de los más importantes.

Entre las principales ventajas destacan las siguientes.

  • Menos dolor. El agua templada permite que la mujer tenga menos dolores y dilate con mayor facilidad. Además, al estar flotando, el cuerpo pesa menos y puede moverse con más ligereza.
  • Los partos que se hacen en el agua duran menos tiempo y son menos doloroso para las mujeres. La zona perineal sufre menos desgarros. Los partos en el agua tienen muchas menos episiotomías que otras técnicas.
  • El bebé nace con más calma. Según ciertos estudios, al nacer en un medio acuático nota menos la diferencia entre el útero y su nueva vida.

Pero, al igual que el resto de métodos que hemos visto también hay inconvenientes. Por ejemplo que las contracciones resultan menos frecuentes y bajan de intensidad. Que es difícil monitorizarlo en el agua y los profesionales tienen más dificultad para ayudar a la mujer si hay problemas durante el parto. Que pueden producirse mayores hemorragias e incluso aparecer ligeras infecciones en el bebé.

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