Cómo evitar que aparezcan grietas en los pezones cuando das de mamar

Quizá uno de los problemas más frecuentes a los que se enfrentan las mamás primerizas son las grietas en los pezones cuando dan de mamar a sus bebés. Muchas veces estas comienzan a aparecer durante el inicio de la lactancia y convierten la bonita experiencia de dar el pecho en una auténtica pesadilla.

Hasta el punto en el que muchas mamás prefieren dejar de dar el pecho a sus bebés (al menos temporalmente) hasta que sus pezones sanan. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez por qué aperaren estas grietas y si se puede evitar que salgan? En Cojines Lactancia sí que lo hemos hecho. Y hemos querido redactar este artículo para ti. Así aprenderás a evitar que aparezcan grietas en los pezones cuando das de mamar. Y de esta manera dar el pecho a tu bebé volverá a ser para ambos una experiencia muy positiva. ¿Te gustaría saber más al respecto? En ese caso, sigue leyendo.

Consejos para evitar que aparezcan grietas en los pezones cuando das de mamar

Sabemos que si estás leyendo este artículo es probable que ya tengas los pezones un poco agrietados y que dar de mamar te resulte muy doloroso. Desde aquí te mandamos mucho ánimo. Recuerda que se trata de un problema pasajero que podrás solucionar en poco tiempo. Los consejos que te daremos a continuación son buenos tanto para evitar que aparezcan las temidas grietas como para conseguir que estas no sigan aumentando.

Colocar bien al bebé

Por desgracia el principal problema que provoca que aparezcan grietas en los pezones cuando das de mamar es que el bebé no se haya enganchado adecuadamente. Esto suele suceder cuando solo se agarra al pezón y no a toda la areola. Aunque tu matrona o tu doula te ayudarán para que sepas cómo corregir la postura, un método infalible para saber si ha hecho bien el enganche es controlar dónde está el pezón.

Si ves que sobresale un poco de su boca no se habrá agarrado bien. La postura correcta pasa porque el pezón toque el paladar del bebé. De esta manera el enganche se produce en la zona de la areola. Si no logras que se enganche adecuadamente en una postura determinada, prueba con otra. Así podrás corregir el error del enganche con más facilidad. Hay ciertos tipos de trucos que te pueden ayudar:

  • El agarre asimétrico. En este caso el bebé toma el pecho de forma irregular. En vez de coger toda la areola por arriba y por abajo, coge más cantidad de abajo que de arriba.
  • Dejar que el bebé vaya hasta el pecho. A veces somos nosotras mismas las que provocamos un mal enganche. Por suerte la naturaleza es muy sabia y tu bebé sabrá a la perfección qué es lo que tiene que hacer. Si ves que no os apañáis bien, una manera ideal de darle el pecho es tumbada. Deja que tu chiquitín repte por tu cuerpo hasta llegar al pezón. Como hacen las crías de otros animales. Él sabrá agarrarse sin problemas y de forma perfecta. Probablemente este fue el método que usaste en el primer enganche nada más nacer tu hijo.

La manera más segura de saber si el bebé se ha enganchado bien es que no tienes que notar dolor durante la succión. Cuando el pezón se coloca en el paladar este no se daña ni irrita mientras el bebé mama. En caso de notar algo de dolor desengánchalo inmediatamente quitando el vacío con un dedo. Vuelve a colocarlo hasta que no notes nada.

Posibles infecciones

Otro de los motivos que suele provocar grietas en los pezones son las posibles infecciones que puede tener tu retoño. Hay algunos bebés que puede tener una ligera infección de hongos en la boca. Hablamos de la candidiasis. En caso de que tenga este problema y tus pezones ya estén algo agrietados la infección puede pasarte a ti también.

Si comienzas a notar que sale un líquido como amarillo de los pezones, que tienes fiebre o incluso dolores musculares, llama inmediatamente a tu pediatra para ver qué es lo que tienes que hacer. En estos casos es bastante frecuente que termine por darse una mastitis y que tengas que interrumpir temporalmente la lactancia hasta que la infección pase. En caso de que termines por tener una mastitis no dejes de leer el siguiente artículo para saber qué hacer: Cómo prevenir la mastitis durante la lactancia

Por norma general será necesario que tomes antibióticos para que la infección comience a remitir. Evidentemente mientras los estés tomando no puedes dar el pecho pues estas sustancias pasarían a tu hijo por medio de la leche materna.

Desenganchar mal al bebé

Siempre recuerdo una anécdota que mi madre cuenta cuando nos tuvo a mi hermana y a mí. Según dice durante la lactancia de mi hermana (que es 14 meses mayor que yo) no sabía cómo desengancharla una vez que la toma debía de finalizar. Tiraba y tiraba hacia atrás hasta que mi pobre hermana se soltaba eliminado el vacío. Esta técnica tan particular terminó por agrietarla los pezones y provocarle muchos dolores. Por suerte todo pasó cuando aprendió cómo desenganchar al bebé.

La técnica es verdaderamente sencilla. Piensa que cuando el bebé se agarra bien se hace vacío para impedir que ni una sola gota de leche se desperdicie. El método para desenganchar a nuestros pequeños es quitar ese vacío de manera que no nos hagamos daño ni nosotros ni a ellos. El método más sencillo para quitarlo es introducir uno de nuestros dedos en la comisura de sus labios. Es mejor que utilices el meñique puesto que es el más pequeño y su boca todavía es muy chiquitita. Una vez notes que el aire comienza a liberarse podrás sacar el pezón poco a poco y sin dañarlo. De esta manera evitarás que aparezcan grietas en los pezones.

Intenta que mame de los dos pechos

Probablemente si no termina de hacer bien el enganche, no le retiras el pezón correctamente y encima le gusta mamar más de un pecho que de otro, terminarás por lo menos con uno de tus pezones algo agrietado. Para evitarlo tienes que combinar la toma de ambas mamas. De esta manera, además, producirás correctamente la leche y evitarás que aparezca la temida mastitis. Si quieres saber más al respecto que aconsejamos que leas el siguiente artículo de nuestro blog: Mi bebé solo quiere lactar de un pecho

Cuidado con la limpieza compulsiva

Muchas mamás creen que tienen que lavarse el pezón con agua y jabón antes y después de cada toma. Piensan que de esta manera estarán perfectamente limpias para su bebé. Sin embargo esto es un error bastante grave. Los jabones secan tu piel y además terminan por irritarla. Como consecuencia aparecerán grietas en los pezones.

El mejor método para evitar que esto suceda es limpiar el pezón del siguiente modo después de cada toma: utiliza una gasa estéril con la que retirar los restos de saliva del bebé y echa unas gotas de leche por el pezón. Deja que se seque al aire. De esta manera la piel del pezón quedará perfectamente protegida.

Cuidado con las compresas protectoras

Cuando tenemos que acudir al trabajo durante la lactancia es normal que utilicemos compresas protectoras para evitar que la ropa se manche con la subida de la leche. Si este es tu caso intenta cambiarlas con bastante asiduidad para evitar la humedad en la piel del pezón y que esta se agriete. Además no dudes en utilizar el sacaleches en el trabajo para no perder ni una toma. Este artículo al respecto puede interesante: La lactancia materna. El sacaleches en el trabajo.

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