Las mejores posturas para dar el pecho a tu bebé con el cojín de lactancia

Dar el pecho es una de las experiencias más enternecedoras que puedes vivir durante la maternidad. Cuando das el pecho a tu bebé se crea un vínculo indisoluble entre ambos. Él disfruta mientras te mira y tú sientes que lo estás dando todo para lograr su bienestar.

Pero por desgracia en muchas ocasiones la lactancia no es camino de rosas para las madres. Si no sabes bien cómo hacerlo es muy probable que termines con grietas en los pezones que impidan que puedas amamantar a tu bebé. Las grietas son la consecuencia de un mal enganche por parte del pequeño. Pero no te preocupes, con un poco de práctica lograrás hacerlo a la perfección. En este post queremos enseñarte las mejores posturas para dar el pecho a tu bebé con el cojín de lactancia. Un accesorio ideal para conseguir que te resulte mucho más sencillo y placentero. Veamos, a continuación, cómo hacerlo.

Las mejores posturas para dar el pecho a tu bebé con el cojín de lactancia

La posición de cuna para dar el pecho a tu bebé

La posición de cuna es una de las más sencillas para dar el pecho a tu bebé. Y si añades el cojín de lactancia te resultará todavía más fácil. Esta posición es la que recomiendan la mayor parte de las matronas y las doulas para comenzar a dar el pecho. Sin embargo, si tu parto ha sido a través de cesárea o tienes gemelos, no es la más adecuada para tu caso.

Estos son los pasos que tienes que seguir para hacerlo correctamente.

  • Siéntate en un lugar cómodo, donde vayas a estar relajada y no sufras interrupciones. Conforme pasen los meses te acostumbrarás a dar el pecho en cualquier lado, pero es importante que las primeras tomas las realices con calma y en un lugar agradable. De esta manera sentirás todavía más ese vínculo especial con tu pequeño y te resultará más sencillo observar si se engancha bien o tienes que corregir la postura. Busca un sillón agradable o el propio sofá. Las piernas deben de quedar un poco inclinas para ayudar a tu bebé a sostenerse correctamente. Por ejemplo, si estás en el sofá, puedes cruzarlas como cuando se hace yoga. Si estás en una silla elévalas un poquito para que el pequeño esté más cerca de tu pecho de manera natural.
  • Coloca el cojín de lactancia justo debajo de tus brazos. El bebé se posicionará encima para que te pese menos mientras le das el pecho. De esta manera no tendrás que cargar con él en brazos y no se te cansarán durante las primeras veces que le des el pecho.
  • Sujeta a tu pequeño con los brazos en horizontal. Puedes sostener al pequeño con los brazos o ayudándote del cojín de lactancia. Su carita ha de quedar frente a tu pezón para que le resulte más sencillo encontrarlo.
  • La mano en forma de C. Aproxima al pequeño a tu pecho y coloca la otra mano en forma de C alrededor de la areola. El pulgar debe de quedar arriba. Esta postura te servirá para hacer cosquillas al bebé con tu pezón en la zona de la boca. Así sabrá dónde tiene que agarrarse.
  • Dar de mamar no tiene que doler. En caso de que el pequeño se enganche mal, y por tanto te duela, despégalo de tu pezón y vuelve a colocarlo en esta o en otra postura. Para poder retirarlo sin hacerte daño, mete un dedito entre su boca y el pezón. De esta manera liberarás el vacío que se ha creado.

La posición de rugby, o fútbol americano, para dar el pecho a tu bebé

La posición de rugby, o fútbol americano, es otra de las más clásicas y conocidas para dar el pecho a tu bebé. Al igual que la anterior, puede realizarse de una manera mucho más cómoda si se usa un cojín de lactancia. Esta posición es la más recomendable para aquellas mujeres que tengan grandes pechos, los pezones planos, que hayan dado a luz por medio de cesárea o que tengan que alimentar más de un bebé a la vez.

Esta postura también se considera excelente para luchar contra la mastitis y para aliviar los conductos de la cara externa de los pechos. La idea es que posiciones al bebé como si fuera una pelota de rugby. Veámosla con calma.

  • Sentarse de forma erguida. Para que esta posición funcione es importante que te sientes con la espalda erguida. Por ejemplo, si estás en la cama, deberás de ponerte varios almohadones tras la espalada para que quede completamente recta.
  • Colocar el cojín de lactancia. Coloca bajo el seno con el que vayas a darle el pecho a tu hijo el cojín de lactancia. Ahí lo apoyarás cómodamente para que el pequeño pueda mamar a gusto y sin complicaciones.
  • Sostén al bebé con la mano del lado en el que vas a darle el pecho. Ahora que ya tienes la postura correcta y el cojín de lactancia colocado, es el momento de sujetar a tu pequeño. Lo ideal es que sostengas la cabecita del pequeño con la mano del lado en el que le vas a dar el pecho. Es decir, si le vas a dar el pecho con la mama izquierda, sostenle con esa mano.
  • Coloca al pequeño como un balón de rugby. La idea es que sostengas su cabecita con la mano que hemos indicado en el punto anterior y que sus piernas queden dirigidas hacia tu espalda. Como si metieras al pequeño bajo tu axila. Igual que hacen los jugadores de fútbol americano con la pelota de rugby. De esta manera, su carita ha de quedar frente a tu pezón y el resto del cuerpo bajo tu brazo (el mismo que estás usando para sostenerle la cabeza). Su tripita ha de quedar pegada a tu brazo. El cuerpo del pequeño descansará cómodamente sobre el cojín de lactancia.
  • Utiliza la mano libre para sostener el pecho y orientar el pezón hacia la boca del bebé. Al igual que explicamos en la posición de cuna, lo mejor es que acaricies al pequeño con el pezón en los labios para que sepa de dónde tiene que mamar. Veras que muy pronto os acopláis a la perfección a esta postura.

Protege tus pezones contra la aparición de las grietas

Como hemos explicado anteriormente lo más habitual es que las grietas aparezcan en los pezones cuando el enganche no se ha realizado correctamente. Uno de los trucos más utilizados para ayudar a cicatrizar rápidamente los pezones, o incluso para evitar que salgan grietas, es utilizar aceite de oliva virgen extra. Sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias son perfectas para suavizar los pezones.

Aunque te notes algo pegajosa, no laves los pezones después de cada toma. Los pezones y la areola tienen una capa de protección natural que terminarás por eliminar si los lavas continuamente. Esta capa es muy importante y necesaria para una buena lactancia. Si te fijas, una vez que comienza el proceso de lactancia alrededor de la areola aparecen una especie de bultitos. Estos abultamientos son conocidos como glándulas de Montgomery y son las encargadas de secretar una especie de sustancia sebácea con la que se protege de manera natural tanto la areola como el pezón. Si te lavas el pecho después de cada toma eliminarás esta protección natural y terminarás por provocar la aparición de grietas por dejarlos desprotegidos. No te obsesiones con la limpieza. Piensa que usamos productos químicos para lavarnos y que el cuerpo es muy listo. Con la ducha diaria será suficiente para mantener una perfecta higiene.

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