Cómo limpiar la nariz del bebé

Ahora que el frío ya está presente en prácticamente todas las regiones de España es normal que nuestros chiquitines comiencen a tener mocos. Seguro que ahora mismo a ningún padre se le hace raro que su bebé (o puede que no tan bebé) esté plagado de mocos.

Aunque no es conveniente estar todo el rato eliminándolos hay que hacerlo siempre que haya secreciones que les impidan respirar, comer adecuadamente o dormir a nuestro hijo. Si has probado sabrás cuánto se resisten a ese tipo de cuidados paternos.

Si, además, no sabes bien cómo hacerlo, en Cojines Lactancia queremos ayudarte. En este artículo aprenderás cómo limpiar la nariz del bebé. A partir de ahora los mocos invernales pasarán a formar parte del cajón de los recuerdos. Si quieres saber cómo conseguirlo, no dejes de leer este post.

Ideas y consejos para limpiar la nariz del bebé

  • Humidificar el ambiente. Los ambientes húmedos son perfectos para descongestionar las fosas nasales. Un buen truco para que haya cierta humedad es colocar un humidificador. Este aparato resulta especialmente útil cuando empezamos a encender la calefacción ya que reseca mucho el ambiente. Así que ya sabes, si no tienes un humidificador en casa, no está de más que te hagas con uno.
  • Lavar la nariz. Antes de comenzar a quitar los mocos lo primero es lavar la nariz. Para ello vamos a utilizar suero fisiológico. Para poder aplicarlo correctamente acuesta a tu bebé boca arriba y gírale la cabeza hacia un lado. Una vez que hayas humedecido bien las fosas nasales con el suero es el momento de retirar los mocos que no le dejan respirar. Recuerda que los mocos no están solamente en la parte externa sino que también se extienden por el interior de las vías respiratorias.
  • Sacar las secreciones. Esta es sin duda una de las partes que más odian nuestros retoños. Es normal que se resistan y lloren un poquito cuando se las sacamos. Hay varios métodos diferentes para quitarlas todas y despejar las vías respiratorias.
    • Aspirador nasal de cánula. Este sistema es el más adecuado cuando nuestro hijo todavía es muy chiquitín. La cánula se compone de dos extremos, uno que colocaremos en la fosa nasal que queramos limpiar, y el otro que irá a nuestra boca. En el medio de la cánula hay una especie de recipiente. Una vez hemos colocado cada extremo en su sitio hay que aspirar con suavidad por nuestro lado para que las secreciones salgan. Estas se quedarán en el recipiente del que antes hablábamos. Hay que repetir este ejercicio con cada fosa nasal.
    • La perita es adecuada cuando el bebé ya es un poco más grande. Cuando son muy pequeños ni siquiera tienen los agujeritos de la nariz lo suficientemente grandes como para que se pueda hacer vacío con este aparato. La perita es muy fácil de utilizar. Para ello solo tenemos apretar el bulbo de goma e introducir el extremo en una de las fosas nasales del bebé. Hemos de taponar la otra fosa nasal e ir soltando el bulbo de goma con suavidad para que vaya aspirando los mocos. Al apretar la otra fosa nasal la presión será más grande y las secreciones se expulsarán con mayor facilidad.
    • Pinzas nasales. A veces los mocos de nuestros bebés se quedan muy secos y nos cuesta retirarlos incluso con los lavados nasales. Si te ha sucedido existe un artículo en el mercado que puede ayudarte. Se trata de las pinzas nasales. Si tienes miedo de hacer daño a tu bebé introduciendo demasiado las pinzas en sus fosas nasales, no te preocupes. Disponen de un tope de seguridad para que esto no pase. No obstante, si las usas, recuerda lavarle primero la nariz con suero fisiológico. Así reblandecerás al máximo los mocos secos y no le dolerá tanto cuando los extraigas.
    • No uses bastoncillos de algodón. Muchos papás tienen la costumbre de usar los bastoncillos de los oídos para limpiar la nariz de su bebé. Sin embargo esto no es nada aconsejable. Piensa que, a diferencia de lo que sucede con las pinzas nasales, no tienen un tope y puedes introducir demasiado el bastoncillo provocándole algún problema. Lo mejor para sacar los moquitos secos es usar nuestros propios dedos con mucho cuidado o recurrir a las pinzas nasales de las que ya hemos hablado.

¿Cada cuánto tiempo he de limpiar la nariz del bebé?

Como hemos comentado en la introducción del artículo no es necesario estar limpiando la nariz al niño cada dos por tres. Solo cuando haya secreciones. A continuación vamos a ofrecerte algunas sugerencias para que te resulte más sencillo saber cuándo proceder:

  • Quítale los mocos una media de 3 o 4 veces al día. No es necesario hacerlo más veces ni obsesionarse con la limpieza de la nariz. Piensa que si le limpias demasiado la nariz puedes terminar irritando sus fosas nasales o provocando alguna herida interna o externa.
  • Solo cuando le molesten. A veces podemos notar que nuestro bebé tiene una especie de ronquido a causa de los mocos. Sin embargo, si vemos que no tiene dificultades para respirar, para comer o para dormir, no es necesario que le limpiemos la nariz. Si notas que no está alegre o que se queja, entonces sí.
  • Si vomitan. Como decíamos en el punto anterior es mejor quitarle los mocos solamente cuando le molesten de verdad. Los niños suelen tener mucha más facilidad que los mayores para vomitar, y la congestión les puede provocar náuseas. Si nuestro bebé está incómodo, ¡los mocos fuera!
  • Cuando vayas a acostar a tu bebé. Aunque nosotros no tenemos problemas para respirar por la boca si nuestra nariz está taponada a los bebés no les sucede lo mismo. Todavía no tienen activo el reflejo de respirar por la boca. De hecho el 90 % de los bebés solo respiran por la nariz. Por este motivo si cuando van a dormir tienen la nariz taponada tendrán dificultades para respirar y se despertarán en medio de llantos. Así que ya sabes, si tiene mocos, límpiale la naricita antes de dormir.
  • Cuando vayas a darles el pecho o el biberón. Cuando están comiendo, si no tienen la nariz despejada, tendrán serias dificultades para tomar el alimento. Y aumentará la posibilidad de que vomiten la comida. Por eso, si tu bebé tiene mocos y vas a darle el pecho o el biberón, asegúrate de limpiarle bien la nariz antes de proceder. De esta manera tu retoño comerá y se alimentará mucho mejor.

Algunas anotaciones finales sobre el color de los mocos

Estas anotaciones sobre el color de los mocos te servirán igual de bien para ti y tu bebé.

  • Si los mocos son transparentes… normalmente advierten de que no hay una infección. Sin embargo, si son excesivos puede deberse a algún tipo de alergia o al comienzo de un resfriado.
  • Si los mocos son amarillos verdosos… estaremos ante una infección. Esta es precisamente la demostración de que nuestro organismo está haciendo todo lo posible para luchar contra ella.
  • Si los mocos son rojos… estaremos ante una irritación bastante grande. Suelen aparecer en irritaciones de faringe, en neumonías o en enfermedades más graves.
  • Si los mocos son negros… es que estás en una zona con elevada contaminación.

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