Cómo prevenir la mastitis durante la lactancia

La mastitis es uno de los principales problemas que afectan a aquellas mujeres que deciden dar el pecho a sus bebés. Y también uno de los mayores miedos de las mamás primerizas.

Aproximadamente un 10 por ciento de las madres que amamantan a sus pequeños pueden padecerla durante este periodo. Muchas de ellas, ante el desconocimiento de los síntomas y de cómo tratarla, terminan por abandonar la lactancia materna por convertirse en una actividad complicada y muy dolorosa para ellas.

Desde Cojines Lactancia queremos enseñarte cómo prevenir la mastitis durante la lactancia. No tengas miedo si te sucede. Es algo natural y fácil de tratar si se sabe cómo. Vamos a ello. Pero, antes de comenzar, comprendamos qué es la mastitis y cuáles son sus síntomas para aprender a identificarla

Qué es la mastitis

La mastitis es una congestión que pueden sufrir ambas mamas por exceso de leche. Esto sucede cuando la cantidad de leche que genera la madre es excesiva en comparación a las tomas que da al bebé. Esto hace que las mamas se hinchen por exceso de leche y que, al no vaciarse adecuadamente, terminen por doler y provocar serios problemas a las madres.

Algunos de los síntomas de la mastitis

El tamaño de ambas mamas aumenta debido a la mastitis y salen una especie de durezas parecidas a bultos. El pecho se pone tan tenso y duro que el bebé es prácticamente incapaz de mamar cuando la mastitis es muy aguda. Esta inflamación de las mamas provoca dolores en el pecho y a veces enrojecimiento. Según el tipo de mastitis que padezcas puedes llegar a sentir escalofríos, mareos, cansancio y calor focalizado en el pecho.

Saber cómo prevenir la mastitis, o cómo hacer frente a esta dolencia cuando aparece, es imprescindible para realizar una buena lactancia materna. Muchas mujeres, ante el desconocimiento y debido a los dolores, deciden abandonar la lactancia para evitar que la mastitis aumente.

Sin embargo, la mejor forma de prevenirla y evitarla es precisamente darle el pecho a tu bebé. Si se trata adecuadamente lo normal es que los síntomas desaparezcan en un máximo de 48 horas.

Principales tipos de mastitis

Las mastitis pueden ser de diferentes tipos. Entre los principales destacan los siguientes:

  • Mastitis no infecciosa. Se conoce como mastitis infecciosa a aquella que aparece debido a obstrucciones en los conductos de la mama. La mastitis no infecciosa no tiene por qué afectar a amabas mamas. Puede que una se tapone debido a la obstrucción mientras que la otra no. En estos casos, debido a la obstrucción, la leche queda retenida en el interior de la mama.
  • Mastitis infecciosa. La mastitis puede ser en muchos casos de tipo infecciosa. Hay que saber diferenciarla de la ingurgitación mamaria. Este tipo de mastitis se produce cuando hay un estancamiento en los conductos de la leche de una o ambas mamas debido a la presencia de microorganismos bacterianos. Este tipo de mastitis no suele aparecer durante las primeras tomas que se dan, sino que es de tipo tardío. La mastitis infecciosa suele estar provocada por alguno de los siguientes casos.
    • Que el bebé no se enganche bien al pecho. Las principales consecuencias de esta situación es que el pecho no se vacíe adecuadamente y que el bebé no tome todo lo que deba. Uno de los aspectos que nos indicará si el bebé no está bien enganchado es que la toma nos duela.
    • Aparición de grietas en los pezones. Precisamente debido a un mal enganche pueden comenzar a aparecer una dolorosas grietas en los pezones. Estas grietas convierten la lactancia materna en un verdadero suplicio para las madres y pueden ser peligrosas para la toma del bebé. Si las grietas sangran la leche que toma se mezclará con la sangre de la madre.
    • Reducción del número de tomas. Si se reducen el número de tomas y el tiempo de las mismas, es muy probable que termine por aparecer una mastitis y, probablemente, que esta sea de tipo bacteriano.

Normalmente las grietas que aparecen en el pezón debido a un mal enganche son puntos de entradas para las bacterias. Al entrar en nuestras mamas bacterias, los conductos de la leche se bloquean y no continúan funcionando adecuadamente. Si padeces una mastitis infecciosa probablemente padezcas escalofríos, fiebre, dolor en el pecho y malestar general. También puede aparecer enrojecimiento y calor localizado en el pecho. Acude inmediatamente a tu pediatra o a la matrona si notas estos síntomas para evitar que el bebé sufra alguna infección por culpa de la mastitis.

Cómo prevenir la mastitis durante la lactancia

Ahora que ya sabemos cómo son las mastitis llega el momento de aprender a prevenirlas y tratarlas. Conocer estos aspectos es imprescindible para una adecuada lactancia materna.

Para prevenir la mastitis los mejores consejos que podemos darte desde Cojines Lactancia son los siguientes:

  • Realizar tomas más frecuentes. Si hablas con una matrona siempre te dirá lo mismo: el mejor vaciador que puedes tener para tu pecho es tu propio bebé. Si notas que tienes el pecho excesivamente hinchado tu bebé podrá ayudarte. La mejor manera de prevenir la mastitis es dar tomas a demanda y sin control de horarios. Siempre que necesite leche, dásela. Si en algún momento tú te sientes muy cargada y notas cierto dolor de pecho, intenta ver si tu pequeño quiere otra toma más. En caso negativo, acude al sacaleches.
  • Usa una mama para cada toma. Intenta ser muy estricta con esta regla. Cada toma ha de darse con una mama diferente. Y hay que intentar que en cada una de ellas la mama se quede completamente vacía. De esta manera evitarás que aparezca mastitis en alguno de tus pechos.
  • Aplica calor antes de comenzar cada toma. Como hemos explicado unas líneas más arriba, a veces la mama queda tan tensa por culpa de una incipiente mastitis que nuestros pequeños ni siquiera pueden lactar y sacar la leche. No hay nada mejor que aplicar calor antes de la toma para que los conductos se dilaten y sea más fácil que la leche fluya. No apliques el calor directamente sobre la mama. Utiliza un paño y hazlo durante unos 10 minutos.
  • Realizar masajes. Si notas que tus mamas tienen como pequeños bultitos, no te cortes y masajéalas. Ayudarán a que los bultitos se deshagan y puedas dar el pecho correctamente. Date un masaje suave antes de cada toma y después de aplicar calor. Notarás la diferencia de manera inmediata. El dolor desaparecerá y la mama estará mucho menos tensa. Además, tu bebé podrá mamar mejor.
  • Aplicar frío tras la toma. Cuando acabes la toma acuérdate de aplicar frío sobre el pecho. Igual que hiciste cuando aplicaste el calor, no lo hagas directamente sobre la piel. Usa un pañito de algodón o cualquier otro sistema. De otro modo puedes quemarte el pecho o irritarlo. El frío te ayudará a calmar el dolor y a disminuir la inflamación.

Si tengo mastitis, ¿puedo dar el pecho a mi bebé?

No solo puedes dárselo, sino que debes dárselo. La mastitis se alivia con el vaciado del pecho. Eso sí, si se trata de una mastitis infecciosa es mejor que acudas a tu médico para que te indique qué hacer. Es probable que tengas que tomar medicamentos e interrumpir la lactancia materna temporalmente.

Sobre todo no te agobies. La mastitis duele pero puedes aprender a controlarla. Muchas mujeres que dan exceso de leche vacían sus mamas con un sacaleches y luego congelan la leche sobrante. De esta manera, cuando tú no estés en casa para darle el pecho, podrá seguir tomando leche materna.

Si el sobrante es excesivo puedes hacerte donante de leche. Hay muchas mujeres que por motivos de salud no pueden dar el pecho a su bebé pero desean ofrecerle los beneficios de una lactancia materna. Existen cientos de páginas en internet para ser donante de leche materna.

Si quieres aprender más sobre la lactancia materna, no dejes de leer el siguiente artículo de Cojines Lactancia: ¿Conoces los beneficios de la lactancia materna?

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